"Um soldado de cavalaria que galopa à carga contra o inimigo, ou que simplesmente vai levar um elefante a valladolid, nao tem que se preocupar com os asuntos de intendência"
José Saramago. A Viagem do Elefante, 2008"En Valladolid aprendí a hablar. Aquellas voces que arrullaron mi infancia fueron el germen de mi expresión futura"
Miguel Delibes. Discurso de agradecimiento al ser nombrado Hijo Predilecto de la ciudad - Sep. 1986"...así, pasando por tu signo agora, como en Oriente, de Castilla nacen, Valladolid famosa y excelente."
Lope de Vega"Me di toda la priesa que pude para fundar como pudiese en Valladolid"
Santa Teresa de Jesús"No se deja Valladolid sin pena... La historia aquí se llama piedra; el arte, maravilla, y el trato, ingenio y hospitalidad"
Antonio Zozaya. Solares de hidalguía"Volved el presuroso pensamiento a las riberas del Pisuerga bellas: veréis que aumentan este rico cuento claros ingenios con quien se honran ellas"
Miguel de Cervantes. Canto a Calíope, de la Galatea"Valladolid è una bella e antica città...: una città in cui il passato dell’uomo è in ogni pietra"
Leonardo Sciascia"Valladolid, tu nombre, esa extraña hermosura valle de olivas, oro, aquí goteando míticos ¡quién sabe!"
Francisco Pino"Villa por villa en el mundo, cuando los años felices brotaban de mis raíces, Tú, Valladolid profundo"
Jorge Guillén, poemas
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«De rebotarnos, que nos rebote el más grande»
martes, 02 de noviembre de 2010
El vallisoletano Álvaro Paredes y el argentino Pablo Pilotta, recién llegados del Cho-Oyu, donde sólo el mal tiempo les paró, mantienen su objetivo de alcanzar la cima del Everest en 2011
El alpinista es aquel que conduce su cuerpo allá con lo que un día sus ojos soñaron», por Gaston Rébuffat, alpinista francés nacido en 1921. Ésa es la leyenda con la que arranca la página web del proyecto ‘Valladolid al Everest’ y parece buena para el objetivo marcado hace unos meses por el pucelano Álvaro Paredes y el argentino Pablo Pilotta. Ambos acaban de regresar del Cho-Oyu, una montaña de 8.201 metros, con sensaciones agridulces.
El mal tiempo (15 días consecutivos nevando y vientos de 80 kilómetros a la hora), varias avalanchas que barrieron a grupos de sherpas, una muerte y apenas un par de días aptos impidieron que ambos hiciesen cima. Para colmo de males, el argentino sufrió un ataque hepático que le dejó k.o. e hizo que fuese el vallisoletano el que lo intentase en solitario. Aun así, y a pesar de todo, mantienen vivo su sueño, que no es otro que hollar el Everest en 2011, entre abril y mayo, en la época primaveral. Y para ello ya buscan financiación (para el Cho-Oyu han contado con la Fundación Municipal de Deportes y con la bodega Solar de Muñosancho). Hay que recordar que en ambos casos lo hacen sin sherpas (guía o porteador) ni oxígeno.
Paredes, un bombero de 32 años, y Pilotta, guía argentino en el Aconcagua, han pasado más de un mes en tierras chinas (previo paso por Katmandú). Allí han visto cómo más de 500 alpinistas esperaban una oportunidad para alcanzar la cima del que dicen es la cumbre más fría (sexta más alta) del planeta. Allí han comprobado cómo expertos montañeros se iban a casa sin intentar acercarse a los últimos campamentos. Allí en esta época posmonzónica sólo han hollado el Cho Oyu dos alemanes y un sueco.
«¿Decepcionado? Sí y no. Sí porque íbamos a hacerlo, pero hemos cogido experiencia. A nivel físico me encontré muy bien, cómodo; pero estando allí sentí rabia. Me senté, comí algo y vi que sólo estaba a 800 metros de la cumbre, a unas 10 horas de escalada», señala Álvaro Paredes, que ha escrito sus vivencias en el blog de su página web y en un diario que le acompaña a todas las partes y que consulta siempre que necesita algún dato preciso. Ha superado su techo, que fue el Aconcagua, y espera que en 2011 todo vaya mejor.
Y es que en el Cho-Oyu ha vivido mil experiencias. Con un teléfono satélite tuvo que llamar a médicos españoles para comprobar que su compañero no padecía de apendicitis -era 27 de septiembre y el primer día que el cielo amanecía abierto para intentar la cima-; con el mismo teléfono mantenía vivo el blog de su web; se hizo amigo de un catalán que sufrió mal de altura a 7.000 metros... «La montaña es así. Los alpinistas lo saben», señala tras pensar que a 7.400 el fuerte viento le paró y le dejó sin el Cho-Oyu.
Ahora ya piensa en el Everest, en conseguir el dinero para intentar la cima más alta: «Como dice Pablo, de rebotarnos, que nos rebote el más grande». Y es que los 8.848 metros de esta montaña del Himalaya nunca han sido pisados por un vallisoletano y Álvaro Paredes quiere ser el primero.
Entre medias se preparará en altura en Noruega, en los Alpes... donde el dinero se lo permita. Ha vuelto con más ganas que nunca, las pruebas a las que son sometidos los escaladores tanto antes de partir como a la vuelta son positivas y el Everest ya espera en la primavera de 2011.