"Valladolid, tu nombre, esa extraña hermosura valle de olivas, oro, aquí goteando míticos ¡quién sabe!"
Francisco Pino"Villa por villa en el mundo, cuando los años felices brotaban de mis raíces, Tú, Valladolid profundo"
Jorge Guillén, poemas"Valladolid è una bella e antica città...: una città in cui il passato dell’uomo è in ogni pietra"
Leonardo Sciascia"No se deja Valladolid sin pena... La historia aquí se llama piedra; el arte, maravilla, y el trato, ingenio y hospitalidad"
Antonio Zozaya. Solares de hidalguía"Volved el presuroso pensamiento a las riberas del Pisuerga bellas: veréis que aumentan este rico cuento claros ingenios con quien se honran ellas"
Miguel de Cervantes. Canto a Calíope, de la Galatea"Me di toda la priesa que pude para fundar como pudiese en Valladolid"
Santa Teresa de Jesús"Um soldado de cavalaria que galopa à carga contra o inimigo, ou que simplesmente vai levar um elefante a valladolid, nao tem que se preocupar com os asuntos de intendência"
José Saramago. A Viagem do Elefante, 2008"En Valladolid aprendí a hablar. Aquellas voces que arrullaron mi infancia fueron el germen de mi expresión futura"
Miguel Delibes. Discurso de agradecimiento al ser nombrado Hijo Predilecto de la ciudad - Sep. 1986"...así, pasando por tu signo agora, como en Oriente, de Castilla nacen, Valladolid famosa y excelente."
Lope de Vega
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Marconi tiene química
viernes, 14 de mayo de 2010
Su nombre resulta más que familiar. Normal, si se tiene en cuenta que siempre ha obtenido medallas o reconocimientos en las distintas fases de las olimpiadas de Matemáticas, Física y Química en las que ha participado representando al distrito universitario de la Universidad de Valladolid. Marconi Peñas de Frutos, estudiante de segundo de Bachillerato en el IES Parquesol, y que el próximo mes de agosto alcanzará la mayoría de edad, tiene un don natural que le hace desenvolverse como pez en el agua en estas disciplinas, aunque sus notas en el resto de las materias no se quedan atrás. Es buen estudiante, pero no se considera ni empollón, ni pitagorín, «al menos nadie me lo ha dicho o insinuado», dice este joven, que el pasado curso obtuvo una media de 9,6. De hecho, su padre asegura que sabe organizarse y que los codos los hinca cuando tiene exámenes.
Una vida normal
Hace una vida normal, como la de cualquier chico de su edad, le gusta salir con sus amigos a divertirse, y en los últimos años ha descubierto el placer de la lectura, lee sobre todo novela histórica, policiaca... Y desde hace unos meses imparte clases particulares al hijo de un amigo de su padre, «aunque creo que no valgo para profesor, no tengo paciencia», subraya.
Durante este curso se presentó a la Olimpiada de Matemáticas. Superó la fase local y pasó a la nacional, en la que se hizo con la medalla de bronce; en la de Física recibió una mención de honor; y en la de Química, donde competían más de 150 chavales, ha logrado una de las cuatro medallas de oro, lo que le permitirá viajar a Tokio para participar en la fase internacional que se desarrollará entre el 18 y 28 de julio.
Y la prueba nacional fue difícil, porque en el test introdujeron preguntas y cuestiones que Marconi ni conocía, como las cuadráticas medias. ¿Y qué hizo? «Pues me la jugué», dice. En la segunda prueba se trataba de resolver problemas relacionados con la química, «y eso para mí fue más fácil».
Al país nipón acudirá con un valenciano, un riojano y un argentino, aunque es previsible que éste último no pueda acudir al no disponer de la nacionalidad española y haya que repescar al siguiente de la lista. Previamente, el grupo estará concentrado diez días en Madrid, donde se les preparará a fondo para poder superar esta competición, que augura «muy competitiva». Y antes, claro está, Marconi tiene que terminar el Bachillerato y hacer las pruebas de acceso a la Universidad que, por lo que dice, no le dan miedo.
«Siempre le han gustado las Matemáticas, desde niño, era como un juego para él, cuanto más difícil eran los problemas, mejor, disfrutaba con ellas», cuenta su padre, quien recuerda la participación de su hijo en el programa 'Canguro Matemático', que se hace en los centros educativos, donde Marconi siempre destaca, y su asistencia a seminarios impartidos en la Facultad de Ciencias por el profesor ya jubilado Francisco Bellot, quien les enseña a resolver problemas y prepara a los interesados a afrontar las olimpiadas.
Estudiar en la UVA
A medida que pasaba los distintos niveles educativos y conocía nuevas materias, el abanico de sus preferencias se ampliaba. Y ahora le apasiona la Química, «tiene una parte experimental que me gusta y me parece que es una disciplina muy amplia», comenta este joven, que parece tener claro los estudios universitarios que quiere iniciar el próximo año. Y quiere hacerlo en Valladolid. Está muy a gusto en esta ciudad, con su familia y sus amigos, aunque es consciente de que en cuestiones laborales quizá en un futuro tenga que marcharse al extranjero.
Le gusta viajar, pero sólo por placer, y está loco de contento por ir a Tokio en julio, y en octubre a México, donde participará en la Olimpiada Iberoamericana. Sus padres, cómo no, no pueden estar más orgullosos de Marconi.