"Valladolid è una bella e antica città...: una città in cui il passato dell’uomo è in ogni pietra"
Leonardo Sciascia"Um soldado de cavalaria que galopa à carga contra o inimigo, ou que simplesmente vai levar um elefante a valladolid, nao tem que se preocupar com os asuntos de intendência"
José Saramago. A Viagem do Elefante, 2008"Me di toda la priesa que pude para fundar como pudiese en Valladolid"
Santa Teresa de Jesús"Volved el presuroso pensamiento a las riberas del Pisuerga bellas: veréis que aumentan este rico cuento claros ingenios con quien se honran ellas"
Miguel de Cervantes. Canto a Calíope, de la Galatea"En Valladolid aprendí a hablar. Aquellas voces que arrullaron mi infancia fueron el germen de mi expresión futura"
Miguel Delibes. Discurso de agradecimiento al ser nombrado Hijo Predilecto de la ciudad - Sep. 1986"...así, pasando por tu signo agora, como en Oriente, de Castilla nacen, Valladolid famosa y excelente."
Lope de Vega"Villa por villa en el mundo, cuando los años felices brotaban de mis raíces, Tú, Valladolid profundo"
Jorge Guillén, poemas"No se deja Valladolid sin pena... La historia aquí se llama piedra; el arte, maravilla, y el trato, ingenio y hospitalidad"
Antonio Zozaya. Solares de hidalguía"Valladolid, tu nombre, esa extraña hermosura valle de olivas, oro, aquí goteando míticos ¡quién sabe!"
Francisco Pino
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El centro quiere compatibilizar la enseñanza reglada superior con los cursos para alumnos internacionales
domingo, 10 de octubre de 2010
Desde principios de agosto, Ángel Moretón Toquero (Valladolid, 1976) es el gerente de la Escuela Internacional de Cocina Fernando Pérez promovida por la Cámara de Comercio e Industria de Valladolid en una parcela cedida por el Ayuntamiento, y que quiere ser un referente regional, nacional e internacional . Aunque el edificio se construye en la actualidad, la formación para estudiantes de cocina extranjeros ya ha comenzado.
-El edificio está bastante avanzado después de sucesivos retrasos.
-La apertura está prevista para finales del primer semestre de 2011, entre mayo y junio. La idea es comenzar con cursos de verano para atraer principalmente a alumnos extranjeros.
-¿Qué tipo de formación se dará cuando empiece el curso?
-La idea es que cuatro columnas sostengan la escuela. El primer pilar sería su faceta internacional. Queremos trabajar con escuelas de cocina de todo el mundo para que los alumnos realicen un viaje formativo en gastronomía y vinos para conocer los productos de Castilla y León, a sus productores y a los cocineros. Ya hemos empezado con un grupo de 21 estudiantes de cocina de Seattle, que estuvieron el mes pasado en Valladolid.
-¿Con qué escuelas han establecido relación?
-Con el Instituto Culinario de América, con el que ya trabajamos desde hace años a través de la Fundación de la Lengua Española (era su director de Desarrollo), y ahora desde la Escuela Internacional de Cocina. También colaboramos con las escuelas Culinaria y de Enología de Seattle. Tenemos contactos en Orlando y Iowa, aunque la idea es captar más escuelas en Estados Unidos. También tenemos contactos con otras escuelas europeas para estudiantes que vienen en prácticas, por ejemplo, acaban de estar dos jóvenes suecos. Pasan siete, ocho, nueve o diez semanas en un restaurante y, al mismo tiempo, participan en actividades formativas y reciben clases de español.
-¿Cómo ha sido la experiencia de los suecos?
-El resultado ha sido buenísimo porque esta zona está muy poco saturada. No es lo mismo ir a un restaurante de Madrid o Barcelona, donde tienen que compartir el tiempo y el espacio con otros 20 alumnos, que estar solos. Han estados en los restaurantes de Jesús Ramiro porque han querido acercarse a la cocina más moderna. Otros irán a restaurantes más tradicionales, depende de lo que nos demanden.
-Hasta hace poco, muchos de nuestros cocineros viajaban a otros lugares del mundo, mientras que ahora son los jóvenes extranjeros los que vienen a aquí. Es una buena lectura, ¿no?
-Es importante que tengamos algo que enseñar. Además, el impacto no es solo gastronómico, porque sus opiniones van a repercutir entre sus familias y amigos. Al final, los viajes de estos cocineros generan turismo y unas sinergias muy interesantes. Son chavales que tienen 18 ó 19 años y que no olvidarán la etapa que pasaron aquí.
-¿Cuál sería el segundo pilar?
-El segundo pilar, que nos llevará más tiempo, es el plan de estudios para acreditar una formación propia, ya sea en módulos o como grado superior. Queremos ofrecer un servicio educativo suficiente que tenga demanda, sin entrar en competencia con otros centros. Procuraremos rellenar los espacios que quedan desiertos, que son muchos.
-Podría ser con una universidad pública o con una privada.
-Eso es. En este caso también queremos ofrecer esos estudios superiores a los alumnos internacionales, para que tengan su base en Valladolid. Creo que para ellos va a ser muy cómodo y atractivo. Además es un área que no está explotada. La verdad es que los alumnos extranjeros que viajan a Valladolid se llevan la imagen de una ciudad limpia, acogedora y accesible. Empezaremos con grupos pequeños y ojalá con el tiempo tengamos lista de espera.
-Una de las reivindicaciones de Fernando Pérez al pedir una escuela de cocina era la formación de los hosteleros y de sus empleados. ¿Se va a dar esa formación?
-Esa es la tercera columna. Queremos abordar la formación subvencionada en colaboración con las asociaciones provincial y regional, y con el resto de entidades implicadas. Es una formación necesaria, demandada y de servicio a los empresarios como Cámara de Comercio. En realidad es como se ha fraguado la escuela, a través de la Asociación de Empresarios de Hostelería (Apeh), cuando Fernando Pérez era su presidente. Es nuestra vocación, siempre complementada con estas otras actividades que van a añadir más valor a la escuela.
-¿La cuarta pata?
-Acercar la escuela a la ciudad con pequeños cursos, seminarios y actividades que sean interesantes. Creemos que puede haber una gran demanda porque la gente no tiene tanto tiempo para cocinar, pero sí mucha inquietud por conocer el mundo de la gastronomía. Sin interferir con las actividades educativas diarias de la escuela, nuestra intención es ofertar una serie de cursos para los vecinos de la ciudad.
-La Cámara quiere que la Escuela Internacional de Cocina se autofinancie. ¿Saldrán las cuentas?
-Nos llevará tiempo, pero creo que sí. Creo que, si se hacen bien las cosas y con esas cuatro columnas, conseguiremos la autofinanciación.
-¿Están los estudios definidos?
-No, estamos en ello. Estamos al final del proceso de selección del jefe de estudios, que se encargará de materializar los planes.
-¿Quiénes serán esos profesores?
-Tenemos la suerte de contar en Castilla y León con buenos profesionales, tanto en la cocina tradicional como en la llamada de autor, que además saben comunicar y son didácticos. En este punto, queremos hacer hincapié en los conocimientos de inglés.
-Una asignatura pendiente para la mayoría de los españoles.
-Nos va a costar al principio, pero mi intención es incentivar que los cocineros aprendan inglés. También ayuda el intercambio lingüístico cuando acuden los alumnos extranjeros a hacer prácticas. Intentaremos dar una formación para contar en el futuro con equipo que se manejen con el inglés.
-¿Existe un objetivo a medio o largo plazo del número de alumnos que se podrían preparar en Valladolid al año?
-Se ha hablado de unos 1.500 alumnos, ojalá sean más. La intención es que siempre esté llena.
-El Ayuntamiento ha cedido la parcela, ¿de qué manera colabora la Junta?
-En la financiación, la Junta ha adelantado el dinero. La inversión total es de cuatro millones de euros. Además, la idea es que pueda utilizar la escuela para la formación y otras actividades, y como escaparate porque la mejor herramienta del turismo y de promoción es la gastronomía.
-El presidente de la Cámara ha señalado que la escuela tiene que ser un referente regional.
-Regional, nacional e internacional. Hay que dar a conocer la escuela porque tenemos todos los elementos: los productos, los profesionales y el conocimiento, y hay gente deseosa de aprender.