"Me di toda la priesa que pude para fundar como pudiese en Valladolid"
Santa Teresa de Jesús"Um soldado de cavalaria que galopa à carga contra o inimigo, ou que simplesmente vai levar um elefante a valladolid, nao tem que se preocupar com os asuntos de intendência"
José Saramago. A Viagem do Elefante, 2008"Valladolid è una bella e antica città...: una città in cui il passato dell’uomo è in ogni pietra"
Leonardo Sciascia"Villa por villa en el mundo, cuando los años felices brotaban de mis raíces, Tú, Valladolid profundo"
Jorge Guillén, poemas"No se deja Valladolid sin pena... La historia aquí se llama piedra; el arte, maravilla, y el trato, ingenio y hospitalidad"
Antonio Zozaya. Solares de hidalguía"...así, pasando por tu signo agora, como en Oriente, de Castilla nacen, Valladolid famosa y excelente."
Lope de Vega"Volved el presuroso pensamiento a las riberas del Pisuerga bellas: veréis que aumentan este rico cuento claros ingenios con quien se honran ellas"
Miguel de Cervantes. Canto a Calíope, de la Galatea"En Valladolid aprendí a hablar. Aquellas voces que arrullaron mi infancia fueron el germen de mi expresión futura"
Miguel Delibes. Discurso de agradecimiento al ser nombrado Hijo Predilecto de la ciudad - Sep. 1986"Valladolid, tu nombre, esa extraña hermosura valle de olivas, oro, aquí goteando míticos ¡quién sabe!"
Francisco Pino
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El vallisoletano Ignacio Carrión, director de Compras de Sol Meliá en República Dominicana y miembro de la Red de Embajadores de Valladolid, relata su experiencia en el país vecino
viernes, 15 de enero de 2010
El mundo observa sobrecogido la catástrofe que ha asolado a uno de los países más pobres del mundo, Haití. Desde el país vecino, República Dominicana, un vallisoletano vive la tragedia y relata cómo se perciben los ecos aún latentes del terremoto que ha dejado cientos de miles de muertos y cerca de tres millones de damnificados. Ignacio Carrión del Campo (Valladolid, 1969) el director de compras del grupo hotelero Sol Meliá en República Dominicana, país al que llegó en 1999 procedente de Estados Unidos. Carrión reconoce desde su trabajo en Punta Cana, al este del país, que él no llegó a sentir las réplicas del seísmo que alcanzó 7,3 puntos en la escala Richter y se sintió en la vecina República Dominica con una intensidad de 6,5. Sin embargo, lo que sí retrata en primera persona es la tremenda implicación de la población dominicana para paliar los efectos devastadores del terremoto.
«Se prevé un éxodo masivo de haitianos a este país. Haití es quizá el segundo país más pobre del mundo tras Kenia y como se ha podido ver los efectos del terremoto han causado estragos en la población. Quizá debido a que Haití se encuentra totalmente deforestado, por lo que los corrimientos de tierra han arrasado con todo: edificios, vehículos, personas... Sólo hay que ver cómo ha quedado el edificio presidencial», explica Carrión. Asimismo, el vallisoletano explica que Haití seguía ayer sin luz ni teléfono, por lo que para muchos haitianos que trabajan en República Dominicana es imposible conocer el paradero de sus seres queridos. Carrión también destaca la psicosis que se vivió en Punta Cana, donde reside, al día siguiente de la tragedia. «Aquí hay infinidad de personas que viven cerca del malecón y que se pasaron todo el día mirando al mar por miedo a que un tsunami devastara la ciudad», señala.
El mayor peligro al que se enfrenta el país vecino es la propagación de epidemias por la descomposición de los cadáveres que pueblan las calles haitianas. «Desde la Universidad Iberoamericana de Punta Cana (Unibe) se promueve una campaña de recogida de alimentos y material médico para ayudar a Haití», destaca. Una ayuda cercana que vive pendiente de la actividad sísmica que se registra en la fosa Milawaukee sobre la que se asienta la isla de La Española. Un enclave en el que se puede pasar del infierno de Haití al paraíso de Punta Cana en 300 kilómetros.
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