"...así, pasando por tu signo agora, como en Oriente, de Castilla nacen, Valladolid famosa y excelente."
Lope de Vega"Villa por villa en el mundo, cuando los años felices brotaban de mis raíces, Tú, Valladolid profundo"
Jorge Guillén, poemas"Um soldado de cavalaria que galopa à carga contra o inimigo, ou que simplesmente vai levar um elefante a valladolid, nao tem que se preocupar com os asuntos de intendência"
José Saramago. A Viagem do Elefante, 2008"Valladolid, tu nombre, esa extraña hermosura valle de olivas, oro, aquí goteando míticos ¡quién sabe!"
Francisco Pino"No se deja Valladolid sin pena... La historia aquí se llama piedra; el arte, maravilla, y el trato, ingenio y hospitalidad"
Antonio Zozaya. Solares de hidalguía"Valladolid è una bella e antica città...: una città in cui il passato dell’uomo è in ogni pietra"
Leonardo Sciascia"En Valladolid aprendí a hablar. Aquellas voces que arrullaron mi infancia fueron el germen de mi expresión futura"
Miguel Delibes. Discurso de agradecimiento al ser nombrado Hijo Predilecto de la ciudad - Sep. 1986"Volved el presuroso pensamiento a las riberas del Pisuerga bellas: veréis que aumentan este rico cuento claros ingenios con quien se honran ellas"
Miguel de Cervantes. Canto a Calíope, de la Galatea"Me di toda la priesa que pude para fundar como pudiese en Valladolid"
Santa Teresa de Jesús
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Terremoto en Chile: Chilenos en el epicentro de la incomunicación
martes, 02 de marzo de 2010
Vivir un seísmo en la distancia es un problema para los chilenos. Una situación de angustia agravada por la incomunicación. Al menos, así vive Carlos Muñoz Labraña las horas posteriores, ya días, al terremoto de 8,8 grados en la escala Ritcher que asoló su país el pasado sábado. El profesor de la Universidad de Concepción que cursa en Valladolid una beca de posdoctorado a través del programa Erasmus Mundus con Chile no ha conseguido aún hablar con su esposa ni con sus dos hijos, aunque sí sabe que están bien.
«La misma mañana del sábado, al enterarme, traté de contactar a través de los celulares (teléfonos móviles), pero nada funcionaba. Ni las páginas web, ni los portales de los periódicos... nada. Estuve sin tener noticias de mi familia hasta la madrugada del domingo, cuando mi hermano logró contactar conmigo a través de su Blackberry para decirme que todos están bien, pero que lo que se está viviendo allí es desastroso», confirma Muñoz.
Mejor suerte que él, aunque igual angustia, sufrió hasta ayer por la tarde su compatriota Liliana Castro Durán, también natural de Concepción, quien logró contactar vía telefónica con sus padres al filo de las 18.00 horas. La mujer reside en Valladolid, donde cursa una beca del Gobierno chileno, desde enero de 2009 y a lo largo del año pasado viajó a su país para traerse en octubre a su hija, Camela, de cuatro años.
Los naturales de la zona de Concepción -la quinta región del país- son de los más afectados por el seísmo que sacudió Chile el sábado. Liliana Castro afirma que, además, las localidades de la séptima región también han quedado devastadas. «La localidad donde vive mi tía, hermana de mi padre, ha desaparecido por completo tras el terremoto. No sabemos nada de ella ni de su hijo y esto es lo más difícil. La impotencia de no saber nada y sentirte atada de manos», reconoce Castro, quien en un primer momento se planteó viajar a su país el mismo fin de semana.
En el polo opuesto -mejor dicho, al norte de su desgracia- está la zona costera de Valparaíso, de donde es oriunda Gabriela Vázquez Leyton. Pese a la tragedia, su historia podría considerarse la más feliz de las tres, ya que Vázquez logró contactar vía telefónica con su familia el mismo sábado por la mañana. Una llamada de su familia la tranquilizó «por si se cortaban las comunicaciones o se colapsaban las líneas» después. Sin embargo, «fue encender la televisión y ver las imágenes» para chocar contra la cruda realidad. «En el momento no dimensioné. Es súper complicado para alguien que no conozca la historia de Chile, pero, por desgracia, estamos acostumbrados a vivir una gran catástrofe natural cada cierto tiempo. Sin embargo, mi abuela reconocía que éste es el mayor terremoto que ha vivido, mucho mayor que el de los años 60. Porque hemos tenido tres grandes terremotos a lo largo del siglo XX».
Quizá sea porque el carácter de los chilenos se ha forjado a través de estas desgracias o, tal vez, por la empatía ante la situación que escuchan de boca de sus familiares o ven por televisión. Pero lo que sí es cierto es que las cerca de 70 personas que conforman la comunidad chilena en Valladolid se ha volcado con sus compatriotas de Concepción. Como ocurre con el profesor Muñoz.
«Procuramos estar desde el sábado en contacto permanente. El domingo hicimos una ronda a través del skype (un programa que permite realizar llamadas a través del ordenador) y a través de las familias de otros compañeros tratamos de obtener información sobre la nuestra», confiesa el profesor, quien ayer tarde todavía no tenía noticias de su mujer y sus hijos, aunque conocía de primera mano cómo era la «caótica» situación de su ciudad.
«La gente debe hacer cola frente a los supermercados para lograr víveres. No hay luz, ni agua, ni leche... Cada familia recibió ayer dos litros de agua, pero a mi familia no llegó», confiesa Liliana Castro. De fondo, se escucha la voz de su niña: «¿Qué pasó mamá? ¿Es verdad que ya no tengo mis juguetes?», pregunta, ajena a la catástrofe.