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Compañeros de la Universidad de Valladolid evocan la figura y la trayectoria profesional de Pilar Juárez

La segoviana fallecida en Haití, estuvo ligada a la Facultad de Económicas

jueves, 28 de enero de 2010

Una persona muy inteligente y con las ideas muy claras. Así recuerdan sus compañeros y amigos de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Valladolid (UVa) a Pilar Juárez Boal, la diplomática segoviana de la Unión Europea fallecida durante el terremoto que asoló Haití el pasado día 12. Juárez estudió en la citada facultad vallisoletana para, nada más terminar su carrera, comenzar a dar clases de Dirección de Personal. «Una asignatura nueva que ella se preparó a conciencia, llegando incluso a realizar un cambio radical en el enfoque», recuerda su por entonces compañero de Departamento Juan Hernangómez, quien, junto a Valentín Azofra, mantuvo mayor contacto con Juárez en aquella época. Fueron dos intensos años tras acabar sus estudios y presentar su tesis sobre Economía agrícola. «Pilar era un persona muy inteligente y ya entonces tenía unas metas muy altas. Su carácter destacaba por poseer mucha fuerza y ganas de hacer cosas. Era una mujer muy preparada y lanzada», evoca Hernangómez. Prueba de su determinación fue la apuesta del parlamentario socialista en la Unión Europea, Juan Colino Salamanca, quien apostó por Juárez y se la llevó como asistente a Bruselas, donde comenzó una nueva etapa profesional para la segoviana, quien perdió la vida a los 53 años en la isla caribeña.

«Tras acabar sus estudios estuvo un año como profesora en la Facultad de Económicas, después obtuvo una beca para cursar un máster de dos años en México DF y regresó dos años más a la UVa. Entonces, en 1986 partió junto a Colino al Parlamento Europeo», señala Hernangómez.

Ya en Bruselas, Juárez preparó unas oposiciones para ser funcionaria de la UE y, años más tarde, tras un concurso interno para realizar servicios en el exterior logró, gracias a una comisión de servicio, que se le prolongaran sus años de vida laboral. «La ultima vez que la vi en Bruselas fue en el año 1989, después volvimos a coincidir en Managua, en 2006», explica el secretario general de la Universidad de Valladolid, Antonio Calonge.

«En aquellos entonces, Pilar era representante de la Comisión Europea en Honduras, aunque tenía su domicilio en Nicaragua», rememora Calonge, quien antes de ocupar su cargo en el Rectorado de la Universidad daba clases allí y coincidió con su antigua compañera de facultad. «La había perdido la pista desde hacía siete u ocho años y cuando coincidimos en Managua estuvimos un buen rato recordando anécdotas de entonces y le puse al día de las noticias de nuestros conocidos y amigos de la facultad. Aquella fue la última vez que la vi y el reencuentro fue cordialísimo. Parecía que no había pasado el tiempo y revivimos nuestros recuerdos de la facultad. En su etapa en la UVa Pilar conoció a su marido, José, quien entonces era su novio. Me contó que su hijo, Bruno, estaba estudiando en Estados Unidos...», señala Calonge, quien tilda como «entrañable» su relación con la segoviana, funcionaria de la Comisión Europea, trágicamente fallecida en Haití. Pero a su historia todavía le queda un capítulo por escribir.

Tanto su esposo, José Valverde, como su hijo, Bruno, se hallan a la espera de la emisión de unos informes técnicos de la ONU para determinar las circunstancias en las que acaeció la muerte de la funcionaria. Una vez esclarecido cómo sucedió el fatal desenlace se producirá la incineración de sus restos mortales. Sin embargo, su recuerdo permanecerá imborrable en quienes la conocieron. 

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