"Villa por villa en el mundo, cuando los años felices brotaban de mis raíces, Tú, Valladolid profundo"
Jorge Guillén, poemas"No se deja Valladolid sin pena... La historia aquí se llama piedra; el arte, maravilla, y el trato, ingenio y hospitalidad"
Antonio Zozaya. Solares de hidalguía"...así, pasando por tu signo agora, como en Oriente, de Castilla nacen, Valladolid famosa y excelente."
Lope de Vega"En Valladolid aprendí a hablar. Aquellas voces que arrullaron mi infancia fueron el germen de mi expresión futura"
Miguel Delibes. Discurso de agradecimiento al ser nombrado Hijo Predilecto de la ciudad - Sep. 1986"Um soldado de cavalaria que galopa à carga contra o inimigo, ou que simplesmente vai levar um elefante a valladolid, nao tem que se preocupar com os asuntos de intendência"
José Saramago. A Viagem do Elefante, 2008"Volved el presuroso pensamiento a las riberas del Pisuerga bellas: veréis que aumentan este rico cuento claros ingenios con quien se honran ellas"
Miguel de Cervantes. Canto a Calíope, de la Galatea"Valladolid, tu nombre, esa extraña hermosura valle de olivas, oro, aquí goteando míticos ¡quién sabe!"
Francisco Pino"Valladolid è una bella e antica città...: una città in cui il passato dell’uomo è in ogni pietra"
Leonardo Sciascia"Me di toda la priesa que pude para fundar como pudiese en Valladolid"
Santa Teresa de Jesús
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‘Conectados’ al desarrollo embrionario
viernes, 15 de octubre de 2010
Como en una suerte de sinapsis neuronal, el profesor Ángel Luis Gato Casado ‘conectó’ hace una década con su admirada Mary Desmond, bióloga norteamericana y pionera mundial en investigar el fluido cerebroespinal. Pese a seguir en un principio caminos distintos, sus líneas de trabajo han confluido y estos días abordan la tercera colaboración conjunta entre ambos investigadores de la Universidad de Valladolid (UVa) y la Universidad de Villanova (Filadelfia, Pennsylvania), por la que la doctora Desmond se ha desplazado a la Facultad de Medicina. Aquí se encuentra el ‘cuartel general’ del Grupo de Investigación ‘Neurogénesis y neurorregeneración’, que dirige Gato en el Departamento de Anatomía y Radiología y que pertenece al Instituto de Neurociencias de Castilla y León.
Sus trabajos se centran en el desarrollo embrionario, en concreto en el del sistema nervioso y la influencia que tiene el líquido que está dentro de la cavidad del cerebro de un embrión en el posterior desarrollo cerebral del ser vivo. «Hemos descubierto que este fluido no sólo es agua con sales. Para nuestra sorpresa, dentro del líquido hay más de 30 moléculas con valor biológico. Cosas tan significativas como factores de crecimiento y moléculas capaces de inhibir la muerte celular», explica Gato. Además, el volumen es algo importante en cómo se gesta el cerebro en las fases embrionarias. «Que un embrión tenga un volumen es muy importante, porque si no lo tiene no se desarrolla bien. Esto es decisivo para que se pongan en marcha mecanismos tan específicos como la creación de una neurona». A través de estos estudios, en colaboración con el grupo del doctor David Bueno, en el Departamento de Genética de la Universidad de Barcelona, que se realizan sobre animales ‘modelo’ como ratones de laboratorio y embriones de pollo, surgió la «segunda rama» de la investigación. «Nos dimos cuenta de que si quitamos ese fluido, aislando el tejido, el cerebro no se desarrolla bien y no se generan neuronas y las células mueren», desvela Gato. Algo «muy llamativo», según reconoce el científico, lo cual les llevó a profundizar en el estudio del líquido para tratar de descubrir «qué tiene ese embrión para que las células se conviertan en neuronas» y abrir así la puerta a la regeneración neuronal en adultos.
La aplicación de estos estudios en casos clínicos los explica Desmond con un curioso ejemplo. A través de su colaboración con un grupo de investigación de Chicago se trataron 200 casos de embriones humanos que sufrían espina bífida e hidrocefálea. Los estudios de Desmond en laboratorio indicaban que si se libera la presión que ejerce el fluido cerebroespinal, el cerebro embrionario «colapsaba» por su parte posterior y en la frontal se agrandaba hasta hacerse «gigante». Los pediatras lograron controlar la presión en el cerebro de estos fetos dentro del útero y todos los bebés nacieron normales, sin ninguna malformación. «El daño posterior para esos niños no sólo habría sido la espina bífida, sino también todas las malformaciones provocadas por la hidrocefálea. De este modo, la terapia fue efectiva en el 100% de los casos», apostilla Gato.
La línea de investigación sobre la influencia del fluido cerebroespinal en las células madre y el potencial de éstas para activar la formación de nuevas neuronas está casi terminada y lista para su publicación científica. La aplicación directa estará en la neurogénesis y la neurorregeneración en adultos, ya que, como desvela Gato, en el adulto hay «unas pocas» células madre capaces de crear neuronas. «Hace diez años era impensable que el cerebro de un ser humano reemplazase neuronas, con lo específicas y complicadas que son. Además, ahora sabemos que estas neuronas intervienen en cosas como la memoria reciente. Si somos capaces de activarlas podríamos abrir una puerta al tratamiento de enfermedades como el Alzheimer. Pero antes hay que saber cómo se comportan», matiza. «A partir de las células madre se podría crear una neurona, pero existirían varios casos. Esta neurona podría morir, no integrarse en un circuito o convertirse en una neurona no útil para recuperar lo que se ha perdido. Bien la memoria o los circuitos de memoria», reconoce el investigador. Porque en los casos de pacientes que se ven afectado por el mal de Alzheimer «no sólo falla una cosa», sino muchas. Lo que sí se pierde es la capacidad de incorporar nuevos recuerdos.
En este sentido, la corriente actual de investigación básica es que sea aplicable «a cosas concretas que sean útiles». En el ánimo de Gato y sus colaboradores está «contribuir a la mejora sustancial de algún tipo de tratamientos»; empero, los resultados en adultos no serán reales hasta que pasen «decenios».
Sin embargo, los avances investigadores son claros y prometedores, a ello contribuye que exista un trasfondo, como el trabajo iniciado en la década de los setenta por Mary Desmond o por el propio Gato en los ochenta. «En la actualidad somos cuatro grupos los que estamos trabajando en esto. La gran ventaja es que gracias a internet y las nuevas tecnologías podemos estar en contacto unos con otros y todo esa labor investigadora confluye en algo común y realmente útil», remarca Gato. El mérito es de quien da el paso final, pero siempre se necesita «la pirámide» de investigadores que hay debajo.