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'Valladolid: el talento y la internacionalización' por Fernando Rubio Ballestero

La internacionalización de Valladolid sigue siendo una cuestión de mentalidad, que debe ir de la mano de la potenciación de las mejores capacidades personales con las que contamos

martes, 27 de abril de 2010

Valladolid Internacional Valladolid Internacional

Hace unos meses publiqué un artículo en el que expresaba que la internacionalización de Valladolid es, ante todo, una cuestión de mentalidad que contribuye a desarrollar y a madurar el carácter de una ciudad. En Valladolid seguimos trabajando en la implementación de una campaña de internacionalización y, en particular, me gustaría recordar dos eventos que tuvieron lugar en diciembre del 2009 y que repetiremos en el 2010: el I Foro Internacional de Economía Local, Ciudades Creativas en la Economía Global y el I Encuentro de la Red de Embajadores de Valladolid. Dos jornadas en apariencia diferentes, pero que coincidieron en un tema central: la necesidad de cuidar, y mucho, el talento individual, y con mayor motivo el de nuestros ciudadanos.

El I Foro Internacional de Economía Local nos ofreció un espacio abierto de debate sobre el nuevo papel de las ciudades en el panorama socioeconómico internacional. En este contexto, el Foro se centró en las nuevas Ciudades Creativas y su desarrollo, basado principalmente en la gestión del talento, o lo que Peter Kageyama, miembro del Creative Class Group, denominó 'la construcción de una nueva Clase Creativa'. Si normalmente la creatividad se le atribuye a los artistas y la innovación a las empresas, hoy día es necesario aunar estas dos variables para centrarse en la consecución del objetivo fundamental para todas las ciudades: la retención y atracción de talento como elemento clave de su desarrollo.

Se parte de la premisa que el talento existe en cada uno de nosotros, y en todos y cada uno de los colectivos que conforman la sociedad. De modo que debemos fomentar y aprovechar lo mejor de lo que estos grupos nos ofrecen para poder construir una ciudad dinámica, con calidad de vida, hecha a la medida de todos. Sin embargo, estas premisas deben enmarcarse también en la realidad que nos toca vivir; una verdadera encrucijada, como explicó Andrés Rodríguez Pose, Catedrático del London School of Economics, en la que Valladolid se encuentra.

Nos explicó el referido profesor que en el presente contexto económico y social, el tamaño de una ciudad se convierte en el determinante de su potencial de crecimiento y que los 'talentos' migran hacia estos polos de desarrollo. Este proceso de concentración de desarrollo tiene lugar en la mayor parte de los países, dando origen a una economía de archipiélago. En el caso de España, nuestra vecina Madrid (ahora más vecina gracias al Ave) es el principal foco de atracción de mano de obra cualificada, con todo lo que eso conlleva. Ante esta situación, una ciudad como Valladolid tiene dos opciones: o competir vorazmente con el resto de ciudades o posicionarse como apéndice útil de la gran urbe, complementaria a ésta. Un verdadero reto para nuestro municipio.

Este desarrollo urbano altamente competitivo, sin embargo, no está en conflicto con la construcción de una 'clase creativa'. Todo lo contrario, ya que ésta es fundamental para el crecimiento de una ciudad. Si el talento tiende a emigrar hacia la gran metrópolis, Valladolid -incluyendo a todos sus organismos públicos y entidades privadas- está obligada a crear estrategias y ofrecer herramientas para retenerlo y para atraerlo. Sólo así podrá Valladolid crecer, para seguir creciendo. Esto me lleva de nuevo a referirme al I Encuentro de la Red de Embajadores que tuvo lugar el 29 de diciembre pasado en Valladolid. Aprovechamos las fechas navideñas para aglutinar en un mismo día al mayor número de miembros de esta red en la ciudad, logrando reunir a más de 30 de los actuales 140 miembros.

Es cierto que el talento viaja. Peter Kageyama mencionó que «la gente vota con los pies. Si algo no les gusta, se marchan». Pero también dijo que los talentos circulan, y que «muchas veces el primer paso para salir es también el primero para acabar volviendo». Muchos de los profesionales vallisoletanos que trabajan fuera de Valladolid, pero en especial de las fronteras de nuestro país mantienen vivo un vínculo muy fuerte con la ciudad. Mucho más vivo y positivo, en algunos casos, que los que no han salido nunca. Sus historias son diversas y únicas: algunos de ellos marcharon para encontrar trabajo, otros viven fuera por puras circunstancias de la vida. Para todos, desarrollar una experiencia profesional fuera es muy enriquecedor. A muchos de ellos les gustaría volver; algunos de ellos no pueden. Y todos quieren ser útiles para el desarrollo de Valladolid. Así pues, el I Encuentro se convirtió en una verdadera tormenta de ideas en beneficio de nuestra ciudad, reforzando el papel que ya juega la propia plataforma de la Red, la web www.revalladolid.es.

La gestión del talento, presencial o a distancia, se ha convertido en un elemento clave para el éxito y el crecimiento de las ciudades. La Agencia de Innovación y Promoción Económica que pondrá en marcha este año el Ayuntamiento de Valladolid, sin duda, le otorgará un papel protagonista. Pero nuestra ciudad necesita la colaboración de todos: Cámara de Comercio e Industria, empresarios y sindicatos, la Universidad y su Parque Científico, administraciones públicas y los municipios del espacio metropolitano, asociaciones y fundaciones y medios de comunicación. Todos debemos hacer esfuerzos para promover el I+D+i y el espíritu emprendedor de nuestra sociedad.

La internacionalización de Valladolid sigue siendo una cuestión de mentalidad, que debe ir de la mano de la potenciación de las mejores capacidades personales con las que contamos. Nuestra historia, debemos recordar, es también la historia de la suma de los talentos que han podido desarrollarse aquí, en muchos y diversos campos. Y el talento, como la conjunción de la inteligencia y aptitud, atrae otro talento. Favorecerlo es también cuestión de mentalidad. Debemos eliminar los complejos, ser positivos y saber que la suerte se busca con mucho entrenamiento; porque el talento no es antónimo de trabajo y esfuerzo. Valladolid, como la gran ciudad que es, debe mantener los ojos bien abiertos, ser proactiva para no perder sus oportunidades, porque en ello está su futuro.

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