"Valladolid è una bella e antica città...: una città in cui il passato dell’uomo è in ogni pietra"
Leonardo Sciascia"Volved el presuroso pensamiento a las riberas del Pisuerga bellas: veréis que aumentan este rico cuento claros ingenios con quien se honran ellas"
Miguel de Cervantes. Canto a Calíope, de la Galatea"No se deja Valladolid sin pena... La historia aquí se llama piedra; el arte, maravilla, y el trato, ingenio y hospitalidad"
Antonio Zozaya. Solares de hidalguía"Um soldado de cavalaria que galopa à carga contra o inimigo, ou que simplesmente vai levar um elefante a valladolid, nao tem que se preocupar com os asuntos de intendência"
José Saramago. A Viagem do Elefante, 2008"...así, pasando por tu signo agora, como en Oriente, de Castilla nacen, Valladolid famosa y excelente."
Lope de Vega"Me di toda la priesa que pude para fundar como pudiese en Valladolid"
Santa Teresa de Jesús"Villa por villa en el mundo, cuando los años felices brotaban de mis raíces, Tú, Valladolid profundo"
Jorge Guillén, poemas"En Valladolid aprendí a hablar. Aquellas voces que arrullaron mi infancia fueron el germen de mi expresión futura"
Miguel Delibes. Discurso de agradecimiento al ser nombrado Hijo Predilecto de la ciudad - Sep. 1986"Valladolid, tu nombre, esa extraña hermosura valle de olivas, oro, aquí goteando míticos ¡quién sabe!"
Francisco Pino
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Lydia Lunch es Una de las figuras esenciales del underground universal
viernes, 15 de octubre de 2010
La Sala Municipal de Exposiciones San Benito de Valladolid presenta a partir de hoy viernes día 15 de octubre, la exposición “LYDIA LUNCH. Retrospectiva. Paisajes después de la batalla. La guerra nunca se acaba”. Esta exposición es la primera vez que se realiza en España, y tras su paso por Valladolid recorrerá algunas capitales europeas.
“LYDIA LUNCH. RETROSPECTIVA” es una exposición-instalación de fotografía, vídeo, poesía, música y ediciones varias que explora el trabajo de esta cantante, poeta, escritora, actriz y fotógrafa norteamericana cuya carrera cobra impulso en la escena punk de la No Wave del Nueva York de 1976. Su extensa y diversa obra se caracteriza por la independencia, provocación y confrontación y mantiene la ética del "Hazlo tú mismo" y la anti-comercialidad.
Aclamada por el Boston Fénix como "una de las 10 permorfers más influyentes de los años 90 ", ningún otro artista del siglo XX ha luchado, ha interpretado, y ha esculpido su propia visión artística de un modo tan únicamente original. Desafiando la clasificación, Lydia Lunch (EEUU, 1959) ha conquistado activamente nuevos territorios, y ha ganado el reconocimiento internacional para la calidad innovadora de su trabajo. Lunch es una mujer polifacética, conscientemente inclasificable y capaz de mezclar con una naturalidad asombrosa cualidades tradicionalmente atribuidas a los hombres con otras que pertenecen a la naturaleza femenina. Aborda con absoluta devoción pero aparente displicencia temas que golpean de lleno en lo políticamente incorrecto. Lunch tiene la facultad de romper con cualquier idea preconcebida. Ella es, en teoría, una de las grandes reinas de la No Wave neoyorquina. Una de las figuras esenciales del underground universal y, también, performer, poeta, escritora de prosa, artista multimedia, cantante, músico, compositora y una de las grandes impulsoras del spoken word que iniciaron sus amigos y mentores de la generación beat (William Burroughs o Allen Gingsberg). Ha colaborado con docenas de otros visionarios, entre los que se incluyen Hubert Selby Jr., Karen Finley, Richard Kern, Sonic Youth o Nick Cave.
En esta muestra destaca la fijación de Lunch por las ruinas de Belchite; ruinas que le sirven para continuar explorando nuevos medios y maneras para conjurar -o renovar- sus demonios.
Y es que en su arte visual Lydia Lunch adopta un instintivo enfoque, el chaparrón de viva voce que define su música, el Spoken Word y el cine no podría existir en el marco estático de la imagen fotográfica, que está necesitada de una forma diferente de intervención. Sin preocuparse por las sutilezas técnicas, sus imágenes son de diferentes tipos, no se conciben de forma simple, sino como una serie de experimentos en curso ya sean naturalistas, abstractas o experimentales, ya sean analógicas o digitales. Lo que tienen en común es la misma intensidad que su obra escrita y musical, puesta de manifiesto desde el rigor de su mirada. Cada fotografía intenta dar en el clavo, examinar la psicología que se encuentra oculta, la apertura de lo reprimido mediante un examen meticuloso.
Como señala Mario Martín, comisario de la muestra, “No es muy extraño que se fije en el episodio de Belchite, y nos lo ofrezca como ejemplo de ejercicio de exorcismo de sus propios fantasmas. Y, por ende, de los nuestros. Como una médium, Lydia Lunch se sitúa entre los olvidados y nosotros, recordándonos la tarea de que si no limpiamos las manchas que pueblan nuestro ADN, vamos a seguir contaminando a las generaciones futuras”
La exposición permanecerá abierta hasta el día 21 de noviembre.